Octubre de 2020. En plena pandemia y con el mundo patas arriba, decidimos encerrarnos en una casa junto al mar durante tres días con un solo tema sobre la mesa: el blanding.
La formación, liderada por el equipo de Folch, fue mucho más que una masterclass. Fue una convivencia creativa. Una especie de retiro gráfico con olor a chimenea, sobremesas largas, barbacoas nocturnas y debates sin PowerPoint.
Durante las sesiones (y entre cafés), se habló de cómo han cambiado las reglas del juego del branding, de marcas que ya no necesitan parecer marcas, de sistemas narrativos, flexibilidad y estrategia aplicada a la identidad visual en contextos mutantes.
Aprendimos mucho, discutimos lo justo y comimos bien.
Fue una experiencia intensa, íntima y absolutamente Serifalaris: diseño en profundidad, convivencia real y conversaciones que no caben en un tweet.
No sabíamos si llamar a eso formación, retiro creativo o experimento.
Pero funcionó.
Y ojalá repetirlo sin pandemia de por medio.