No sabían a dónde venían. Ni con quién. Solo que había entradas limitadas y una promesa: lo que pase, no será lo de siempre.
Esta vez, el destino fue un txoko de Getxo, de los de toda la vida: azulejos, ikurriñas, banderas del Athletic y mesas largas. Allí, entre tortillas y cervezas frías, montamos una cata de packaging con sabor a diseño y a comida real.
El estudio murciano Maba nos guió por una degustación a ciegas en la que cada bocado venía con una historia de diseño detrás. Alimentos y bebidas seleccionados por su trabajo de packaging, mientras compartían el proceso detrás de cada envase, etiqueta o sistema gráfico. Diseño pensado para saborearse con calma (y con hambre).
Fue íntimo, divertido y absolutamente inesperado.
Un plan a medio camino entre charla, sobremesa y revelación sensorial.
No sabemos si fue una clase de diseño o una comida con ponentes.
Pero lo que sí sabemos es que nadie salió indiferente.
Ni con hambre.